domingo, 18 de agosto de 2013

Paginas de alivio.








Ella estaba caminando, con sus lagrimas apunto de salir, solo deseaba estar sola. Soplaba un viento helado, pero ella ya estaba fría por dentro, caminaba, caminaba a su escondite, a su escondite de las crueldades de la sociedad. Ya no aguantaba mas, necesitaba escapar, sus lagrimas ya no soportaban estar dentro de sus tristes ojos.

Al fin llego a su recóndito destino, las lagrimas empezaron a brotar por sus sonrosadas mejillas, y con sus lagrimas también salio el odio, la tristeza, la rabia, la rabia de que todo saliera mal.  Se sentó en el frió pasto verde, saco algo para dejar el cruel mundo por un rato, no saco una botella de alcohol, cigarrillos o droga, como la mayoría de las chicas de su edad harían, ella saco un libro.



Sus ojos, aun rojos por llorar, fueron pasando por cada letra, por cada palabra, por cada renglón, por cada pagina, acariciándolas, llevando su mente a lugares fantásticos, olvidándose de sus problemas, dejando que el libro se la llevara. Pasaron lo que parecieron horas, maravillosas horas en las que ella no tenia que preocuparse por nada, horas en las que se olvidaba de la realidad, de la tremebunda realidad en la que estaba.

Mas tiempo paso hasta que ella supo que habría que parar, cerro con melancolía su libro, lo guardo en su vieja mochila, se levanto del suelo con algo de dificultad, ya que todavía no había podido salir de las puertas de la fantasía de su libro. Vacilo un momento hasta que empezó a caminar de regreso a su temible mundo de injusticias, la caminata hacia su destino era aterradora pero ella tenia tenia una especie de felicidad, aunque estaba muy dentro en su corazón, supo que eso era lo que la mantenía fuerte, ese animo, esa seguridad de que no estaba sola. Esa felicidad de ser lectora.

                             

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